6 razones para dejar de contar las calorías que consumimos

6 razones para dejar de contar las calorías que consumimos

razones para no contar las calorias

Uno de los principales objetivos que se plantean cuando se quiere bajar o subir de peso, es controlar las calorías que se ingieren. La cuenta y el registro de todas y cada una de las calorías puede ser un buen método para controlar la dieta en casos especiales, pero hay que saber hacerlo correctamente con un seguimiento estricto de todo lo que se come. Hay que saber que incluso siendo meticulosos, puede llevar a cometer muchos errores.

En este artículo te damos 6 buenas razones para no contar las calorías que consumes. Una buena alternativa para cuidar la dieta y lograr la ganancia o pérdida de peso es contar las porciones de los alimentos que comes en vez de las calorías de cada uno y adquirir hábitos alimenticios saludables.

 

¿Por qué no debemos contar las calorías?

1. Además de las calorías, hay que tener en cuenta la composición nutricional de los alimentos. No sólo debes mirar las calorías sino los nutrientes que contienen esas calorías ya que grasas, proteínas e hidratos no cuentan igual aunque tengan las mismas calorías; y es que hay diversos estudios que demuestran que dietas con el mismo número de calorías pero diferente composición nutricional, obtienen diferentes resultados.

2. La importancia de la glucosa y la fructosa. La glucosa y la fructosa son dos carbohidratos presentes en muchos alimentos y afectan a la insulina en mayor medida que las grasas y las proteínas. Pero al igual que todos los componentes, no es lo mismo consumir las mismas calorías de glucosa que de fructosa porque tienen efectos metabólicos diferentes. La fructosa es más perjudicial que la glucosa porque la mayor parte se convierte en grasa además de provocar sensación de hambre (al contrario que la glucosa)

3. El control calórico es muy complejo debido a que no sólo hay que mirar y contar las calorías de cada alimento según la porción que se ingiere sino que hay que contar todas las calorías de todos los ingredientes que se añadan. Además hay que conocer las calorías requeridas a diario para promover la pérdida o la ganancia de peso y la cantidad total que se consume.

4. Nunca es exacto. El recuento de calorías ingeridas no es un método exacto debido a que, según la fuente de información, hay mucha variedad en cuanto a la cantidad de calorías que proporciona cada alimento, al igual que ocurre con las etiquetas nutricionales, que pueden variar unas respecto a otras en cuanto a calorías por porción. Esto es algo que muy comúnmente nos puede llevar a errores de cálculo.

5. Las necesidades nutricionales y energéticas son diferentes en cada persona. Si contamos las calorías sólo estamos considerando las necesidades energéticas de nuestro organismo pero no hay que olvidar que cada persona es diferente y tiene necesidades diferentes en función de muchos factores como por ejemplo ritmo de vida, constitución, metabolismo, enfermedades, cifras de colesterol, glucemia, presión arterial, etc. Por lo que hay que planificar una dieta y un plan de entrenamiento personalizados, específicos e individuales para cada persona.

6. Puede llegar a obsesionarte. El estar continuamente pendiente de lo que comes y las calorías puede transformar un objetivo de salud en una obsesión total y absoluta, llegando a ser contraproducente, condicionando tu forma de vida y haciéndote dependiente de una rutina estricta. La mejor forma de estar saludable es convertir la alimentación saludable en un hábito sin necesidad de estar pendiente de las calorías que, al fin y al cabo, no son resultado final de nada.

 

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