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7 razones por las que debes proteger a tu mascota de los petardos y fuegos artificiales

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razones para que tus mascotas no reciban ruidos

Las personas que tienen mascotas, sobre todo las que tienen perros, saben lo que sufren cuando hay alguna celebración cerca y oyen los petardos, fuegos artificiales y demás ruidos pirotécnicos.

El miedo es una respuesta emocional normal en las situaciones que supongan un peligro para el animal. La fobia de las mascotas al ruido afecta indistintamente de la edad y la raza. Los perros que temen un ruido como el de los petardos o fuegos artificiales tienen más probabilidad de desarrollar fobia a otro tipo de sonidos.

En ocasiones las consecuencias pueden llegar a ser más graves de lo que pensamos, ya que la respuesta de la mascota puede ir desde intranquilidad hasta elevados niveles de ansiedad. En el caso de los perros, se conoce que el 20% de los afectados por esta fobia son casos que precisan ayuda de profesionales.

 

¿Por qué proteger a nuestra mascota del ruido?

Las razones por las que se deben proteger a las mascotas de que experimenten estos ruidos son las diferentes consecuencias que tienen sobre ellos:

1. Ansiedad y ataques de pánico. Hay que evitar que tengan miedo para evitar los ataques de pánico. El animal cuando oye un ruido o una serie de ruidos que retumban no entienden lo que está sucediendo y esto les produce ansiedad y angustia, con las consecuentes manifestaciones físicas: taquicardia, taquipnea (jadeo), salivación excesiva, defecación/ micción, náuseas y vómitos, temblores, pérdida de apetito, ladridos continuados, etc.

2. Se pueden volver agresivos. Los estados de ansiedad y los ataques de pánico pueden calar hondo en nuestra mascota, produciéndole un estado continuo de alerta y conductas agresivas.

3. Lesiones auditivas. El oído de los perros es diez veces más sensible que el de las personas y los ruidos pirotécnicos alcanzan niveles muy altos de decibelios (100-105 db más de lo que soporta el oído del perro), por lo que les pueden producir lesiones o cierta discapacidad auditiva.

4. Se desorientan. Nuestra mascota al escuchar estos ruidos a los que no está acostumbrada, se desorienta llegando incluso a marearse.

5. Se esconden o intentan escapar. La reacción más común que tienen al escuchar estos ruidos es esconderse en cualquier rincón donde ellos se sientan más protegidos (debajo de la cama, detrás de un mueble…) e incluso hay algunos animales que se asustan tanto que intentan huir de la casa y lo hacen si encuentran por donde salir (puertas, ventanas, balcones…). Una precaución es llevar a nuestro perro siempre atado por la calle por si el ruido se produce durante el paseo.

6. Desaparecen. La desorientación que les crea el miedo y el ruido hace que si las mascotas se escapan, se dirijan a lugares desconocidos con tal de alejarse del ruido todo lo posible, se pierdan y no sepan volver a casa.

7. Atropellos y accidentes. Un animal desorientado y perdido corre el riesgo de no encontrar el camino de vuelta y, lo que es peor, de sufrir algún atropello y morir o quedar malherido.

 

 

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